jueves, 11 de octubre de 2012

Del miedo



Cuando Lola nació y nos tuvimos que volver del  hospital a casa con ella, comprendí que el resto de mi vida iba a tener miedo. Un miedo permanente y mutable, un miedo nuevo que brota tal que pares y que ya nunca más te abandonará. Es el miedo de traer un hijo al mundo y a ver qué chingados haces para que sea feliz el mayor tiempo posible. Y que esté calentito. Y que haya comido suficiente. Pero no demasiado. Y…
-       -   Respira?
-          - Claro que respira¡, cómo no va a respirar?
-          - Es que no la oigo respirar…
-          - Porque tiene dos días de vida y sus pulmones aún no hacen ruido de coche viejo, quieres dormirte tranquila que son las 4 de la mañana?
Y te acuestas, tratando de calmarte. Claro que respira, mujer. Si es un roble esta niña¡. Respira como un… como un… coño, que se ha parado¡¡ y enciendes la luz, alarmada, esta vez segura, sí, pasa algo malo, malísimo, y gritas:
-         -  NO SE MUEVE¡¡¡
-         -  Joder, me cagoen… porque está dormida¡
-         -  …
La arropas tratando de incomodarla suavemente y que te de esa señal, sí, pequeña, estás viva? Díselo a tu mami… y la Lola gruñía y ya, me volvía a acostar en paz hasta cinco minutos después que empezaba de nuevo la auditoría de supervivencia. He llegado a ponerle un espejo bajo la nariz, amigos.
Eso por las noches.
Pero por el día era un acarreo de niña por todos lados, no fuera que la perdiera de vista por un nanosegundo y se escapara por el balcón descolgándose de las sábanas de ositos bordadas. Si me iba a la ducha, allá que llevaba a la Lola en su hamaquita. Y me lavaba con la cortina descorrida, por supuesto, para vigilar que no saltara sobre ella ningún frasco de perfume o el bodymilk y la atacara. Porque esa es otra.
La capacidad que me he descubierto imaginando desgracias sin límite a cual más absurda… a mí me viene cualquier a de mis amigas y me dice que tiene miedo de las cosas que detectaba yo como peligros realísimos y la mando a López Ibor de cabeza y además, la insulto.  Pero ay, es dar a luz y la sensatez  se va al mismo sitio que tu talla de pantalones antes de convertirte en madre: a la extinción más absoluta.
Si llovizna, yo veo rayos caer sobre el cochecito donde mi retoño sonríe complacida. Cuando estoy esperando que cambie a verde el semáforo a una distancia de no menos de un metro del asfalto, visualizo un coche conducido por un cuasiadolescente bakala bien dopado subiendo por la acera y atropellándonos a 200 kilómetros por hora. Cuando acuesto a mi pequeña, advierto la presencia de un ser maligno que se la quiere llevar de souvenir al averno. Y sí, miro debajo de la cama y detrás de las cortinas.

Mi chico al principio trataba de calmarme y aplicar la lógica, tratando de demostrar que era imposible que se cumplieran mis vaticinios, a cual más espantoso y mortal. Luego me miraba con compasión, meneando la cabeza de un lado a otro silenciosa y elocuentemente. Ahora, cada vez que verbalizo un ramillete de los peligros que acechan a mi hijita, me pregunta qué hay que comprar para largarse corriendo. 

En fin, amigas, sé que vosotras me entendéis. 

En la foto, anoche a la hora del baño. El perro por si vienen los ladrones a hacernos una visita y el rifle a modo de pararrayos, que me han dicho que es muy eficaz. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Freud, explícame esto, majo.

Miren ustedes la foto con la que ilustro esta entrada, amigos. Una orgullosa madre ataviada con lycras y pedrería mostrando a sus hijos: los niños, niños y la niña... bueno, la niña es pa echarla de comer aparte, pero se ve clarito que niña es. Un rollo entre Las Vegas, burbuja Freixenet y concurso de talentos infantil.

La cosa es que esta madre, se le ve en la cara, tiene claro de qué género es su parentela y así les viste en consecuencia con sus dorados a unos y... la niña, la pobre.

El niño de la derecha tiene madera, eh?, qué pose¡.

Pues yo no tengo claro nada con esta hija mía que nos va  a meter en un lío en cualquier momento.

Ya les había contado que la anterioremente conocida como Lola, a la sazón, el fruto de mis entrañas, se nos había desdoblado en Pedrolo, un alter ego masculino que se había hecho fuerte a base de pantalones vaqueros y mear de pie. Más de un momento de verguenza nos ha hecho pasar cuando ataviada con vestido o bien desnuda iba saltando por ahí gritando "mamáaaaaaaaaa, soy tu hijo Pedrolooooooo" haciendo girar cabezas extrañadas a su paso.

Pero el talento de travesti de mi hija está desarrollándose a pasos agigantados. El primer día de cole (el primero, oigan, no me dió ni un poquito de tregua) ya me ven a mí explicando en la puerta apresuradamente a su profe que la nena a veces no responde por Lola sino por Pedrolo. La profe me echa un pequeño discurso de "hay que dejarles que indaguen quiénes son y no coartarles". Si, sí, maja. Ya verás la que te espera con esta. O este. Que ya no sabe una ni lo que ha parido.

Pues que pasa la primera semana de adaptación (con dibujo atrubuido a Pedrolo incluído) y en la segunda, que comienza el comedor y ya le toca a mi costillo recogerla. Y ahí que va el alegre padre a recoger a la criatura por primera vez.

- Hola, soy el padre de Lola...
- ¿Lola?, aquí no hay ninguna Lola.
- Sí... es esa niña de ahí, dice el buen hombre.
- Disculpe, señor, no es una niña sino un niño y se llama Arturo.

La Lola gritando por detrás: Soy Arturo, Arturooooooooooo¡¡¡

- .... Ehhh, verá, no es un niño, es un niña y se llama Lola pero a veces se cambia de nombre y...

A ver, imaginen la escena. Un señor diciendo a una cuidadora a la que no ha visto jamás en la vida que le entregue una niña cuando la supuesta niña jura y perjura con un convencimiento que a ver quién le lleva la contraria que es un niño de nombre Arturo. Pues la cuidadorar sospecha que el tipo es un tarado pervertido que la quiere secuestrar. ¿No pensarían ustedes lo mismo?. Normal.

Encima los antecedentes que hay en el colegio son de Pedrolo. Arturo es la nueva invención de mi churumbel. Y a su padre no le llama papá, sino Merlín.

Cielos. 

Finalmente, mi paciente y encantador marido sin papeles, consiguió convencer a la cuidadora que Arturo-Lola es descendiente directa y heredera legal de todas sus deudas y se la entregó. O eso me contó él, y en realidad la trincó en un descuido y salió corriendo con ella bajo el brazo, que éste corre como un galgo, menudo es.

La cosa es que la niñaniño estaba estaba en casa cuando regrese de trabajar.

Siento el aliento de los servicios sociales en la nuca. Me gustaría saber qué chingados de explicación tendría Freud para este caso. Madre, madre, madre... si con tres años nos mete en estos líos a ver con cuatro. Que esta me trafica con gominolas en el recreo, lo veo venir.

viernes, 14 de septiembre de 2012

El sexo de las madres

La blogosfera viene reflejando desde hace semanas el fenómeno literario de moda que ha añadido, más si cabe, temperatura a este tórrido verano. Y es que la trilogía de E.L. James de Cincuenta Sombras está causando verdaderos estragos, por lo que estoy observando en los blogs que suelo leer.

Madres cuyos blogs suelen tratar de las peripecias de sus hijos, recetas de cocina, recomendaciones de productos o actividades y demás entradas de tono "blanco", de repente se ven trasladando a sus bitácoras de forma más o menos directa su emocionante descubrimiento cuyo ineludible carácter sexual lo convierte en un elemento un tanto extraño en su estatus de madre bloguera.

Y es que las madres blogueras hablamos de nuestros niños, de conciliación, de compras, de inquietudes, de sueños... pero de sexo, no. Como si nuestra naturaleza sexual no casara bien con el post sobre la vuelta al cole. Y ha tenido que llegar un apuestísimo joven millonario amigo de la dominación/sumisión para poner en órbita a estas mamis encantadoras que se sonrojan si son sorprendidas en público leyendo sobre cómo hay que atar a una mujer.

Supongo que para muchas  ha sido una auténtica sorpresa descubrir que la disciplina inglesa, el bondage, el sadomasoquismo, la dominación-sumisión y todo el universo que rodea a esta forma alternativa de practicar el sexo no son tan sórdidas, humillantes ni horribles como pensaban antes de leer a E.L. James.

Y me apuesto una cena en un sitio chulo a que no han sido pocas las que se han atrevido a recrear algunas de las escenas que se recogen en los libros. ¿A que sí, chicas traviesas?. Bravo por vosotras, amigas¡. Vuestros maridos, parejas, amantes o lo que sean seguro están encantados.

Para aquellas que les apetece seguir explorando sus límites os recomiendo en Madrid una tienda que se llama SR Leather, en la calle Pelayo, 7 (Chueca) con un interesantísimo y pequeñísimo museo al fondo no apto para menores ni para mentes conservadoras (ni el museo ni la tienda, ojo). Parafernalia S/M en cuero muy bonita, columpios, aparatitos y todo tipo de accesorios.

Si no estáis en Madrid, no tenéis tiempo o simplemente os da corte ir a "esos sitios", podéis curiosear desde tiendas on line cada vez más cuidadas y bonitas, algunas especializadas en mujeres como Los placeres de Lola o Susúrrame con outlet y todo.

Y para completar, qué mejor que un conjunto de lencería de esos de quitar la respiración? pues ya tenemos en España a la maravillosa y supersexy Agent Provocateur, todo el catálogo es para comprárselo¡. Atención a los modelos de la colección Naughty.

Espero que el amigo James tenga acciones en sex shop porque me parece a mí que se van a forrar a vender regalitos para chicas atrevidas, a que sí, amigas?.

martes, 11 de septiembre de 2012

Bienvenidos al cole¡

Poco más o menos, es lo que nos vino a decir la amable directora del cole de la Lola en la reunión del otro día. Esta mujer, lo sé yo, quería ser arquitecta pero se torció la cosa y salió maestra. ¿Que por qué lo sé?, pues porque el 80% de la reunión ante los ansiosos padres primerizos en las lides de la docencia reglada se la pasó dando datos técnicos de la reconstrucción del edificio que alberga el cole.

Que vale un poco de metro cuadrado pero la composición química del hormigón del patio como que no me quita el sueño, amiga directora. La cosa es que allí estábamos todos apelotonados, sentados en sillitas de niños de 3 años (que me derramo por ambos lados, oiga¡) esperando que la directora dejase de explicar el forramiento del ladrillo que forma el arco de medio punto y nos confirmara que aquellas dos mozas con mechas, labio retocado a lo Esther Cañadas una, y minifalda infartante la otra, no eran coristas sobrantes de un show nocturno sino las futuras "seños" de nuestros hijos.

La minifaldera fue la que me tocó a mí y a mi prole. Y la escultural muchacha, para regocijo de los padres que se llevaron más de un codazo en el costillar, nos condujo a la clase en la que van a domesticar a nuestros retoños, aposentó sus reales en una sillita (ella no se derrama) y nos soltó el discurso.

Ese que te dice que no le hables mucho del cole para no crear expectativas desilusionantes, que no hagas esto ni lo otro, esto sí y lo otro también, que lleves tal cosa, bla, bla bla.... nada fuera de lo común si no fuera porque lo hizo a un riiiiiitttmoooo ssuuuuppppeeeeeerrr lllleeeeeennnntttttoooooo.

Amparo, te has fumado un porro. Fue lo que pensé. Decía cosas muy obvias como:

- Es que son niños...

Anda¡ yo pensaba que eran patatas...

Y se te quedaba mirando como recalcando lo dicho, como si hubiera revelado la fórmula secreta de la cocacola, así, fíjamente y con pausa dramática. Mucha pausa y mucha miradita recalcante.

Si alguna madrepadre me lee y reconoce lo que estoy contando que haga el favor de no revelar el nombre del cole por aquello de la privacidad y no chivarse a la seño, que no quiero oir eso de "es que me tiene manía la profe" y que sea verdad.

Una de las madres asistentes con la que sospecho voy a compartir alguna que otra caña (si se deja) me comentó que la veía tan sumamente nerviosa que lo más probable es que hubiera escogido la táctica de hablar despacio para hacerse entender y mantener la calma.

Pudiera ser, pero la impresión que me dió a mí es que iba a dejar a mi Lola en manos de una amiga de los cigarritos de la risa. Los nervios son muy malos. La verdad es que no me gustaría estar en lugar de la seño y enfrentarme a un mogollón de niños con sus respectivos padres con la cabeza llena de ideas de cómo debieran ser las cosas y que te lo sueltan a la primera de cambio. Yo no sirvo para aguantarles.

Ayer fue el primer día de cole de la Lola. Todo un éxito, amigos. Ni lloros ni gritos ni amenazas. La seño ya estaba en modo velocidad normal y en la hora y media de adaptación que dura cada jornada en la primera semana, consiguió que mi retoño se pasara toda la tarde noche hablando de su seño, del cole y de sus nuevos amigos.

Esta mañana, el lorito redicho que tengo por hija me ha soltado por el camino:

- Mamá, le voy a decir a la seño que me ponga muchos deberes. Yo lo que quiero es estudiar mucho.






Esa cara hemos puesto su padre y yo al oirla. Si la seño ha conseguido esto en un día de cole, me la pongan, por favor, hasta el doctorado.



jueves, 30 de agosto de 2012

Vacaciones en familia: no querías igualdad?

Amigos, ya hemos vuelto de vacaciones. Y no sé qué decirles: he vuelto confusa y preocupada.

Una cree que lo está haciendo bien tratando de educar a su pequeña en la igualdad y a la que le endiño la sirenita Ariel (que estoy de Ariel como si me la hubiera comido, por dios qué hartura con la Ariel a todas partes, que no me metas a la Ariel en la cama que te pinchas con la cola y luego lloras, por dios qué hartura, y qué fea la condenada con esa sonrisa de imbécil y la boca abierta, que se le van a meter moscas. Niña, no me digas que quieres ser Ariel, todo el día oliendo a sardinas, que te emancipas a los 3 años, eh?. Odio a Ariel, se nota, no?).

Bueno, que decía que igual que juega con Ariel (del demonio) juega con camiones. Que intentamos evitar juguetes sexistas (menos la Ariel de las narices y su figura de top model boba) y los comportamientos conductuales y todo ese rollo para que la niña no nos salga más cursi que un repollo con lazo antes de tiempo y bla bla bla.

La cosa es que nos hemos pasado. Se nos ha ido la mano. Tanta igualdad y tanta leche y ahora tenemos un desdoblamiento de personalidad en toda regla.

Mi hija según se levante se llama Lola y pide que le pongas el vestido azul con su lazo bien grandote y todo. Y va por la casa brincando y repitiendo que ella es una "princesa de culo de fresa". Para horas más tarde ir a jugar a un parque barcelonés (lugar de vacaciones), hacer amistad con unos críos de su edad y la mamá muy simpática, pregunte:

- ¿Y la nena, cómo se llama?.
- Pedrolo, contesta ella muy ufana, poniendo sus brazos en jarras.
- ¿Cómo? - cara de asombro de la madre que cree que le ha atacado una sordera ambiental, de repente-.
- PE-DRO-LO, responde elevando la voz y marcando sílaba, mi retoño.
- ¿¿¿¿????, -madre ojiplática en busca de una explicación me mira expectante-.
- Ehhh.. ss-sssí, ha dicho Pedrolo, es que hay días que cree que es un niño, digo tímidamente.
- PORQUE SOY UN NIÑO, MAMÁ, SOY TU HIJO PEDROLO. 

Y sigue la tía jugando, tan tranquila, dejando a mí, su madre, rezando porque la otra madre no sea una psiquiatra de los servicios sociales y me pida el DNI o algo.

Ustedes dirán que no es para tanto, que qué graciosa y que es normal. Ja.

Cuando tu hija de 3 años que está en plena (y bastante exitosa, feliciténme) operación pañal, le pilla unas ganas de hacer pis en mitad de una playa atestada de gente y lejos del baño (si hay) y... qué les voy a contar que no hayan sufrido. La mayoría sumerje a sus chiquillos en el agua y que disimuladamente... pues mi hija no se deja.

Mi hija se pone de pie frente a las olas pero en la orilla, se quita el bañador, separa las piernas como un cowboy, se pone en jarras y dice:

- Mira mamá, hago pis como los chicos porque soy Pedrolo, tu hijo, así es mucho más divertido.

Y añade, para que vean lo fino que hila:

- Mira mamá, si te mueves, el chorrillo no te mancha. 

Ahí está la tía. Con técnica y todo.

Miedo me da.

P.D.: En la foto, mi hermana de pequeña (yo era cursi) cuando jugaba a una cosa de esas con palos y bolas de mucho correr y darse costaladas. 

miércoles, 8 de agosto de 2012

Economía doméstica: preparados para la crisis

Queridos lectores acalorados:

Mientras España se prepara para agonizar bajo la ola de calor Sahariano que amenaza con derretirnos a todos, unos de vacaciones (malditos¡, ya llegará mi hora, ya...) y otros con la nariz pegada al aire acondicionado, ésta que les quiere no para de darle a sesera inventando rocambolescas fórmulas para sanear la frágil economía familiar.

Sanear en mis entendederas viene a ser cómo demonios le hago para poder vivir en el ático de 200 m2 que merezco, sin dar más golpe que el me cada día me dicte el capricho de mi imaginativa mente.

Algunos de ustedes ya sabrán que ese señor que me despierta a las 6am cada día, que hace taichi en el patio para solaz de los vecinos (me juego que hasta hay vídeos en yutube en la etiqueta "mira qué vecino más friki tengo") y que aún se atreve a decir en voz alta que me quiere (sin drogarlo ni nada) es, entre otras muchas cosas, músico.

Sí, de esos que tocan la guitarra en la cocina mientras mueven los macarrones para que no se peguen, colocan sus amplificadores en lugar de la mesilla de noche y vuelven loca a la asistenta con tanta Fender estratégicamente colocadas para que pasar la aspiradora sea una carrera de obstáculos. De esos.

Pero además de llenar la casa cada dos por tres de amigos que se beben las reservas de cerveza de todo el barrio con la excusa de "ensayar", resulta que le saca partido y miren ustedes, me salió el tipo con un alma de titiritero que me toca en la calle y todo, trayendo un sobresueldo a casa curioso.

Anoche mismo, aprovechando que mi Lola anda asilvestrada perdida con su abuela en la sierra y en consecuencia yo ando libre como un pajarillo, me fuí a verlos tocar.

Y como una es mujer de acción, que no de lamentos que de eso no se come, tuve una revelación entre "Billy Jean" y "Knocking on heaven´s door". Lo ví claro. Clarísimo. La idea que nos va a sacar de pobres.

Montar una banda familiar. Ahí tá. Eh?, a que se han quedado de piedra?. Yo también me sorprendí de mis geniales ideas. No me hallo de tanta sorpresa que soy capaz de darme a mí misma.

El rollo es así: hay que aprovechar que los 80´S vuelven y todo eso de "Viva el flúor y los calentadores" y qué bueno que mi síndrome de Diógenes por una vez sirva para algo. Cuánta maleta que reciclar. Y lo mío es todo vintage, eh?, del bueno, original.

Nos ponemos en mitad de la calle más concurrida de la ciudad la Lola y yo con nuestras mallas de lycra multicolor y venga muñequeras como unas Jane Fonda castizas y hacemos coreografías mientras marido-guitarrista pone la banda sonora. A ver quién se resiste. Ya lo veo venir, avalancha de monedas¡¡¡ qué digo monedas, billetes, cheques y ya me veo poniendo un datáfono inalámbrico para los que no lleven efectivo¡.

Qué exitazo¡¡. De ahí a que vuelva Aplauso, un tris¡¡

Ay, amigas, qué feliz vamos a ser la Lola y yo dando brincos juveniles todas llenas de purpurinas y lycra y qué pedazo de ático me veo ya eligiendo¡.

Lo sé, soy un genio.

Voy a llamar a mi costillo para informarle de esta brillante decisión.

De aquí al estrellato, lo que yo les diga.

En la foto, algunos modelos que estoy barajando. Lo del espumillón en la cabeza, un punto extra.

A por el éxito, amigas¡

miércoles, 1 de agosto de 2012

Vacaciones en familia: estilismos

Queridos todos;

Continuamos esta importante labor didáctica con esta nueva entrega dedicada a los estilismos vacacionales, asunto éste al que no se concede la importancia debida y, amigos, alguien tiene que hacerlo, que luego me vais de aquella manera y acabáis de fondo en las fotos de cualquier veraneante de bien para risión de sus amistades.

De todos es sabido que cuando se vacaciona, el viajero de mente abierta tiende a la mímesis ambiental. Mucho cuidado con esto.

Es sin duda síntoma de adaptación e inteligencia el hacer nuestra esa máxima de "donde fueres, haz lo que vieres". Y si una se larga a una casita a rural a los Pirineos Oscenses, por decir algo, rodeada de matojos y piedras como buzones de correos, no tiene sentido que me vaya con los stilettos de Jimmy Choo a buscar el pan a la tahona de la señá Engracia  por un caminito de terracería.

Si te vas al campo, los estampados de leopardo y las sedas nos las dejamos en casa. Una cosa es ser elegante y otra, imbécil. 

Pero no sé si ustedes se han dado cuenta que a veces, el viajero llegando al lugar de destino sufre una especie de mutación que le invade el cuerpo y el sentido estético y se lanza como un loco a las tiendas locales a comprar lo que ve que se lleva en la calle. Este mal es especialmente virulento en las zonas de playa ya que está demostrado que la conjunción del yodo con el plancton marino atrofia el área cerebral del buen gusto. Esto es así, amigos  y ustedes lo saben.

Que no de un paso al frente aquel que no haya sucumbido a la estrafalaria y chirriante moda de la camisa jaguayana adquirida preso de un loco frenesí en alguna tienda de souvenirs con cartelicos en varias lenguas. O tú, joven fashionista, dime que nunca compraste aquellas horripilantes sandalias con pedrería porque las veías por todos lados en todos los pieses y en todos los comercios y no supiste resistir su atracción y tal cual regresaste a tu cálido hogar, las contemplaste avergonzada musitando un "¿en qué demonios estaba yo pensando?, cómo me vean mis amigas¡¡".

Todo el mundo tiene un canotier de París, un sombrero mexicano, un bolso de flecos de plástico (con lo mono que parecía en Ibiza) o una camiseta con una leyenda borderline que nos parecía graciosísima y ahora sirve de trapo.Tranquilos. A todos nos ha pasado alguna vez.

Pero ahora, queridos pececillos, tenemos una responsabilidad con consecuencias. Una responsabilidad que imita, copia y pide responsabilidades de cada acto nuestro. Y como nos equivoquemos, ya no será suficiente con esconder aquello en el trastero o donarlo a la caridad. Nos van a pasar factura y nos lo recordarán en el momento menos adecuado, por ejemplo, ante tu reunión de amigas megapijas que trabajan en la revista de moda más chupiguay.

Y me refiero, claro, a nuestros hijos.

Háganse un favor y esténme agradecidos de por vida por este sabio consejo que les doy. Midan con lupa las compras que hagan en su lugar de vacaciones. No se mimeticen en exceso. Su pareo, su bañador, su beachwear, sí. Pero comprado esa boutique mona y estilosa de nuestro lugar de origen, de confianza. Nada de locuras consumistas con el cerebro anegado en yodo criminal. Ni microshorts de vinilo blanco, ni sombreros texanos en Mallorca, ni marido con camiseta Chuecalovers con gafas flúor, por favor.

Si no logran resistirse, recuerden que es de vital importancia deshacerse de todo antes de regresar a casa, borrar toooodas las fotos y vídeos, y dedicar varias semanas a borrar de la momeria de sus vástagos cualquier dato que les recuerde que ustedes, sí, ustedes, una vez fueron horteras.

Suerte, amigas.

En la foto, la familia Menéndez-Ramos aquejada del maldito virus en grado extremo, si hasta cara de granjeros se les ha puesto.

martes, 24 de julio de 2012

Vacaciones en familia: introducción

Querida amigas;

Muchas de vosotras se disponen a vacacionar por primera vez en familia y como es natural, están llenas de dudas. No se preocupen más.

Mis tres años de madre me avalan lo suficiente para que me permita darles unos buenísimos consejos para que sus días de asueto tan esperados y merecidos no se conviertan en la pesadilla que a buen seguro va a ser si no me leen a tiempo.

Madres primerizas: yo sé que ustedes se imaginan en una playa idílica, descansando, bronceando sus cuerpos al sol y todo en calma y bajo control mientras toman un bonito paseo en el que meditan sobre su vida, más o menos así:

Linda estampa, verdad?.

Pues despierten del ensueño y asuman su realidad o van a sufrir lo indecible. Y no porque su maromo no sea Picasso, ni usted la amante de turno, tan elegante y bien accesorizada. No.

Usted, amiga, es madre primeriza. Y los accesorios que le tocan son estos:


El abuelo es opcional así como la segunda niña, pero como ustedes son una pandilla de inconscientes, lo más probable es que esto sea su futuro. Lo sé. Es duro. Un panorama aterrador, incluso. Pero es lo que hay y cuanto antes se acepte, menos lágrimas derramarán cuando se vean en la orilla del mar rodeadas de cosas de colores imposibles y mal combinados y preguntándose qué demonios hacen allí.

Para echar más candela al fuego, me permito recordarles que el fruto de sus entrañas es pequeño. Muy. Y probablemente no camine aún. Esto significa que hay que transportarle. ¿Han pensado en el carro?, ja¡. El carro es un instrumento del diablo que sólo sirve para cargar las toneladas de cosas que deben acarrear hasta la playa y que se atascará en la arena con una obstinación propia de un pollino extremeño.

Así que deberá elegir. Entre una playa con pendiente pronunciada desde la que poder hacer rodar las toallas, capachos, sombrillas, piscina, flotador, aletas, gafas de bucear, bolsa de cambio de pañales, ropa de repuesto, marido cabreado y retoño. O irse sola de vacaciones y abandonar a la familia. 

Si su opción es (porque aún no ha probado las mieles de las primeras vacaciones en familia) obcecarse con continuar todos unidos, prepárese. Porque a los 127 kilos contados de peso que tendrá que trasladar de su coche a la parcelita de arena en la que plantar sus reales, hay que añadir que al señor con el que decidió tener a esa bolita de carne que llora y se queja todo el tiempo, hay que alimentarlos e hidratarlos.

Esto es así si usted se empeña en seguir siendo una familia. 

Y cuando una es madre primeriza reciente, lo que toca es el neverismo. Dícese del arte de meter en una horrenda nevera portátil zumos, aguas, potitos, quesitos, galletas, fruta troceada, purés en termo, tortilla, filetes empanados, gazpacho, cerveza para olvidar ese día y los que vienen, patatas, aceitunas, atún rojo en pieza completa, un ternero vivo y el sushi que sobró de la cena que estaba muy rico.

Que quepa todo, que no se vuelquen los líquidos, que lo frío esté frío (amigas, el hielo es importante) que el niño coma y el marido se contente con lo que hay, eso ya es de profesionales y no se lo voy a exigir por esta vez, que bastante tienen ya con la iniciación.

Como es sumamente difícil acordarse de todo, les recomiendo pidan hora al tatuador de confianza y envíen a su costillo a hacerse la lista en la espalda en arial 12 a tinta negra, por lo menos. Es por el bien de la familia y es un tatu muy práctico que lo menos durante 12 años más le sacas partido.

Bueno, pues ya hemos conseguido hacer un ridículo espantoso acarreando como mulas sudorosas cienes de bultos absurdos de colores estridentes (incluso una que chilla, a la sazón, el hijo de usté). Hemos abierto la sombrilla, colocado las toallas, inflado la piscinita y llenado de agua de mar para que rotoce la criatura, con su zumo en la mano. También hemos puesto a la sombra la nevera de la que hemos extraído una cervecita bien helada que amorosamente le ofrecemos a nuestro amorcito. Él te mira agradecido y cierra los ojos disfrutando del frescor mientras traga a morro de la lata de oferta.

Contempla bien la escena. ¿Todo está en orden?. ¿Todo bien?, ¿sí?.

Pues corre. Corre tanto como puedas y huye de allí como alma que lleva el diablo¡¡¡. 

De nada, amigas.

miércoles, 18 de julio de 2012

El domingo, en familia (como dios manda)

Se habrán ustedes enterado, amables lectores, que se liberan los horarios comerciales en este, últimamente, sombrío país que es España.

Una medida que sin duda va a poner muy contento al Corte Inglés y demás imperios del consumo y que hace polvo -más aún- al pequeño comercio.

Pero tranquilos, amigos, que nos ha salido un héroe que va a ¿defender las condiciones laborales de los empleados sometidos a esta nueva y moderna esclavitud?, ¿defender los intereses de la mercería del barrio?, nooooo... no se emocionen (aún).

Nuestro héroe está preocupado por los problemas que esta medida van a causar en la VIDA FAMILIAR. Si tú, dependienta de Zara, estás soltera y sin hijos, que te zurzan. Haberte casado y procreado, maja, que es lo que hacen las chicas de bien en lugar de ir como una pelandusca a los bares de moda. El domingo, queridos, es para pasarlo en familia descansando y no andar por ahí soltando monises en el Carrefour.

Y quién, os preguntaréis, ha soltado semejante "perla"?. Pues unos de nuestros bocachanclas favoritos: Monseñor Rouco Varela. Yo a este señor no le he oído pronunciarse sobre la subida del IRPF o la del IVA, el recorte en educación, subsidio de desempleo o en sanidad, o que le quiten la pagan extra a los funcionarios, entre otras de las barbaridades a las que nos están sometiendo. Tampoco es que me quite el sueño su opinión.

Pero no deja de sorprenderme que le preocupe la idea de que el domingo las familias (o más bien lo que él entiende como familias) no puedan disfrutar juntas del merecido descanso dejando fuera a los que no son "familia" -que ha dicho familias, no personas, por lo tanto los excluye- y no ponga el grito en el cielo por el estrangulamiento económico al que estas se ven sometidas gracias a los ajustes que reparte el gobierno que tanto les ampara.

¿Cuál es la lectura?. Elijan opción:

a) El domingo es el día del señor así que pobres, sí, pero juntos, leñe.
b) ¿Cómo que domingo de compras? el domingo a misa, y sanseacabó.
c) Los solteros no vais a misa, que os tengo vigilados, así que no entráis en el cupo de mi defensa.

Y espérense, que aún hay más. No contento con lo anterior ha dicho que no se puede superar esta crisis como no se vuelvan a las raíces católicas. La crisis de fe es la responsable de todos los males que nos acontecen. Y nosotros echando la culpa a las hipotecas basura, la burbuja inmobiliaria, el despendole de los políticos... y no, amigos, es que no rezamos ya. Y así nos va. Pandilla de rojos, solteros, desviados y ateos. Y pidiendo que paguen el IBI, hasta ahí podíamos llegar, Dios pagando impuestos¡.

Así que ya sabéis cual es la receta, pececillos. A hincarse de rodillas todo el mundo, incluídos los musulmanes cotizantes.

Yo por mi parte voy a sacar la mantilla de la abuela del arcón, el rosario y el misal y me voy derechita a la Almudena, que con unos cuantos padrenuestros y avesmarías esto se resuelve en un plisplás.

Palabra de Rouco.

En la foto, la familia Pérez y su díscola niña (un poco roja, hay que decirlo) siguiendo los preceptos de Monseñor y no yéndose de compras a lo loco.

martes, 10 de julio de 2012

Los sin papeles

Somos una familia al margen de la Ley y a mí esto me da muchísima pena. Sobre todo cuando voy a casa de mis "suegros" y veo sobre el aparador las fotos de las bodas de todos mis "cuñados" con sus marcos de plata relucientes. Y de los bautizos de sus retoños con sus flamantes vestiditos de Cristianar.

Y nosotros, nada.

Somos unos jipis amancebados que procrean en el libre albedrío y condenan al pecado eterno a su hijita sin cristianizar sin una miserable puntilla que llevarse a la cabeza. Y esto es triste, señores.

Bueno, está bien. Lo del bautizo me vale madres, más que nada porque dudo mucho que nos dejaran entrar a la iglesia, dada nuestra conocida aversión a la institución que dirige el jefe de los inquisidores. Pero lo de la boda no se lo perdono a mi costillo.

Yo, que desde niña albergaba la secreta esperanza de ser como Elizabeth Taylor y coleccionar maridos como el que colecciona figuritas del Kinder Sorpresa. Yo, que me veía no teniendo que trabajar en la vida merced a unas buenas y nutridas pensiones compensatorias de mis muy ricos y generosos maridos.

Pues yo voy a cumplir 43 años mañana y aún sigo descasada. Y así no vamos a ninguna parte.

Ya sé que tampoco lo pongo fácil porque yo o me caso en Las Vegas o nada. Una no puede entrar en la categoría del olimpo de las mujeres casadas por la puerta pequeña, onda un despachito de ayuntamiento cualquiera o una iglesia rural, aunque sea en los Jerónimos.

Y claro, mi mancebo dice que como perdí tantos años de mi vida con novios pobretones pues ahora no nos alcanza ni para la camisa de chorreras.

La Lola todavía es pequeña para que ande reclamando contratos entre sus padres, pero yo, por si acaso, por las noches cuando la acuesto le doy una estampita de Elvis para irla mentalizando.

En la foto, mi prima Paca que se casó en Wisconsin. Allí también saben celebrar una boda como Dios Manda, así como mantener a sus maridos a raya.

Que sirva de ejemplo. 

viernes, 6 de julio de 2012

De fobias: los disfraces infantiles y circunstancias

Queridos lectores que me sufren:

Voy a soltar una perla de las impopulares pero qué le vamos a hacer, este es mi blog mientras no me lo quieran comprar por una buenísima oferta.

No me gustan los disfraces infantiles, ni las fiestas en las que se disfrazan los niños y ya en el top ten de los odios furibundos se encuentran los concursos de supuestas habilidades (con disfraz al canto incluído) infantiles.

Ya está, ya lo he dicho.

Y ahora acoto. Yo fuí una niña raruna que leía muchísimo, pedante hasta la hartura, y cursi como no había dos. Era feliz ante la perspectiva de pasarme el dia disfrazada y alicatada hasta el techo de princesa purpurinada y zapatos de tacón robados a mi madre.

Mi hermana pequeña me miraba con compasión mientras trepaba a un árbol a cazar pajaricos vestida del chico que quería ser mientras yo la contemplaba desde el suelo soltando majaderías edulcoradas con toques de varita mágica (purpurinada). Todo muy brillante y con mucho lazo.

Esto lo digo porque mi hermana y yo, en igualdad educativa, cada una salió por un extremo bien distinto, en elección propia. Yo tenía que pelear duro por ser la más cursi porque en casa no se alentaban esos comportamientos precisamente, pero tuve de aliada a mi abuela que era muy fan de los brillos.

Ahora resulta que soy madre de una churumbela de tres años y me toca enfrentarme al poder de atracción que ejercen las fiestas infantiles del cole con sus disfraces y así, llega San Isidro, y te ves a todas las nenitas que no levantan un palmo del suelo vestidas de chulapa porque a su mami les hace mucha gracia. La nena en cuestión ni pincha ni corta. La visten de chulapa, de pastora, de virgenmaría, de guisante o de lo que a su madre se le ponga entre ceja y ceja sí o sí.

Yo no quiero que me hija me divierta. Quiero que se divierta, que no es lo mismo. Y conozco criaturas que con el moco colgando se querían quitar el vestidito de marras mientras su mamá la regañaba porque lo tenía que llevar porque "mírala, qué graciosa está". A mí no me hace gracia disfrazar a un niño si no lo quiere él.

Pero el colmo del despropósito es que no sólo te empeñes en vestir a tu hijo de calabaza, sino que te lo lleves a un concurso a hacer monerías para que el personal se admire de un talento que se lo has metido a calzador, fruto probablemente (digo probablemente, que también hay niños prodigio por ahí) de tus propias frustraciones.

Sé que llegará el día que mi Lola se extasíe ante un escaparate de los chinos y reclame a gritos su dosis de poliésteres de chillones colores y marabúes y bisuterías. Lo sé. No crean que no soy consciente. Y claudicaré. Pero que lo elija ella porque le ha llegado el momento de sumergirse en el mundo de la crinolina cruel made in lentejuela country, no porque deba satisfacerme a mí por muy su madre que sea.

Y esto lo dice una que se pasea por su casa con una diadema con orejas de ratón.

 Qué mal ejemplo soy.

martes, 3 de julio de 2012

Estiviles de la discordia

La red está llenita de consejos. Para todos. De todo. Sensatos, cuerdos, locos, absurdos. Cada quién escoge lo que le resulta más cómodo, más afín. El problema viene cuando osa decirlo en voz alta y no tiene los redaños suficientes como para capear el temporal con la gallardía y el aguante de una Juana de Arco. O el sentido del humor que le permita torear a la masa furibunda sin sentirse vilipendiado.

Hay personas de bien, pacíficas, amables incluso, que sueltan sus reflexiones y son atacadas por ello. Y no se crean que están invocando a la supremacía aria para la creación del IV Reich, ni están aportando fórmulas químicas para la manufactura casera de explosivos con fines terroristas, ni hacen apología del catálogo de delitos tipificados por el código penal. No. Nada de eso.

Hace unos días se creó un movimiento en la red llamado "Desmontando a Estivill" en el que un grupo de madres contrarias a las teorías conductistas del Dr. Eduard Estivill le acribillaron, algunas con auténtica ferocidad, mediante artículos en sus blogs, tuiteos y feisbukeos. Observé el fenómeno desde una discreta distancia, curiosa al principio, aburrida en el medio y hartita al final.

Y me inventé una teoría en la cual una horda cantidad de madres unidas por una idea que a su entender supone una amenaza para la crianza saludable de sus retoños suponen una suerte de hooliganismo maternal que se retroalimentan unas a otras subiendo el tono de las soflamas a cada post o comentario, en una onda muy inquisitorial y a mi gusto, peligrosa (para mi sensibilidad).

Leyendo el inteligente, sensato y desdramatizador post de Mi Gremlim No Me Come (y los comentarios, no se los pierdan) me alegro de no tener tantos seguidores como ella y no tener que estar dando taaaaantas explicaciones, hasta con miedo -intuyo- porque la popular (masa lectora) se pone suspicaz y faltona cuando uno no está de acuerdo con el trendic topic de la semana. Y a la que te descuidas y opinas, te envían a la residencia.

Estamos fatal, amigas. Fatal.

Yo nunca he sido de grupos, pandillas, clubes ni nada que semeje un conjunto de personas con uno varios elementos en común. Ni de niña. Se me da mal. Acabo saliendo por peteneras. Y ante este tipo de manifestaciones, me reafirmo en mi postura de solipandi.

Normalmente, cuando leo un blog en el que se defienden ideas o posturas que no comparto, pues me piro. Si me pilla animada, igual y dejo un comentario en el que jamás de los jamases he insultado a nadie (que no conozca, a los que conozco sí insulto, es un grado de amistad). Me gusta disentir, entender y aprender, no pelear a lo pendejo. No necesito convencer a nadie de mi forma de vida y crianza. Y no me importa que me critiquen, al revés, hasta me gusta si lo haces bien, con inteligencia y educación. Y si lo haces mal, seguro me voy a divertir.

Miren, muchas de las que se rasgan las vestiduras ante la aplicación del método Estivill de marras, harán cosas que a ojos de otras nos parezca el horror de los horrores.Y he aquí una muestra de mi particular catálogo de comportamientos familiares que a mí me producen urticaria:

- Como es verano, vamos a dar un paseo con los churumbeles. A medianoche. Total, es verano, no pasa nada si se les descuadran los horarios y se les queda el cuerpo pa Triana. Que se duerman cuando sea, que hay que disfrutar.
- No les regañes ni les castigues, que se trauman. (Este va derecho al top ten de la estupidez).
- Pobrecitos, si son niños. Déjalos que corran. Entre las mesas del restaurante llenito de gente. Dando alaridos y derribando camareros. Que se diviertan.
- ¿Llevar a mi hijo a una manifestación? horror¡, quita, quita... con lo mona que está con su mantilla en las procesiones de Semana Santa.

Y así puedo seguir ad infinitum. Porque cada quién tiene sus filias y fobias. Porque cada quién cría a sus hijos según sus entendederas, su educación, su modelo social, su entorno y sus posibilidades.

Como le da a uno la gana. 

Y mientras no vengan los servicios sociales a buscarte con una orden judicial, tira millas. Hombreya.

miércoles, 27 de junio de 2012

Orgullo gay

El pasado día 25 de junio fue el Día Internacional del Orgullo Gay aunque el tradicional desfile se suele celebrar en días posteriores como ya sabreis porque la ciudad se llena de banderas arcoiris y señores estupendos luciendo músculo a ritmo de house. También hay señoras, pero como que nos lucen menos por cantidad, visibilidad y considerable menor ración de purpurinas.

Se ve que en las mercerías hacen precio a los machos.

Lo que igual no es tan conocido es el porqué de esa fecha.

Resulta que en 1969, año en el que nací yo y el movimiento de liberación homosexual (pura cosa buena, ya ven) en Nueva York había un club llamado Stonewall, punto de encuentro de gays y lesbianas, que se estaba viendo azotado por las redadas de la policía a la caza del sujeto/a que no se atenía a la moral imperante en materia de "en tu casa o en la mía". Gays, lesbianas, drag queens, prostitutas y chaperos, travestidos y transexuales dijeron aquel día BASTA YA. Y bien alto. Y la policía acabó corriendo como conejo perseguida por un zorro. Un zorro formado por miles de personas que se unieron espontáneamente en apoyo a este colectivo y que acabó provocando protestas, organizaciones y un desfile en el que se decía abiertamente que uno era gay (o lo que tocara) mediante carteles y pancartas.

Aquel primer desfile y sus valientes participantes fueron la génesis de lo que hoy ya se ha integrado en el paisaje de muchas (no todas, ojalá) ciudades del mundo cuando las carrozas colapsan las avenidas principales y ponen a todos a bailar.

Ya sé que hay gente que piensa que porqué hay un día del orgullo gay y no del orgullo hetero. O que los niños no deben estar en este tipo de actos. A mí me parece que es necesario reivindicar los derechos de las minorías y si es mediante una fiesta, mucho mejor. Y prefiero que los niños vean a un montón de gente pasándolo bien y defendiendo la tan necesaria igualdad y la libertad que a fin de cuentas son bienes sociales, que llevarlos a misa donde un señor me dice cómo debo amar so pena de castigo eterno y otras lindezas.

Desde que me embaracé no he vuelto a ir y mira que me gusta. Pero tanto calor, tanta gente y mi pequeña Lola que ya pesa demasiado para cargarla a hombros como que no...

Ahora, dejen que crezca un poco más que nos envolvemos de arcoiris.

viernes, 22 de junio de 2012

Lección de estilo: 15J

Queridos supervivientes del 15J:

Poco se puede añadir a las estupendas crónicas que se han escrito ya y que con paciencia de hormiga va recopilando Base Echo que, a juzgar por el nombre, esta chica debe ser astronauta por lo menos. Pero una astronauta con mucho estilo, porque llevaba un vestido que si  pesara yo 15 kilos menos, la hubiera noqueado a base de GT y dado el cambiazo por mi cortina-vestido. Suerte que tienes que ni aprendiendo a respirar por las uñas de los pies me quedaba.


El momento "amiga de lo ajeno" fue una constante esa noche. Desde antes de llegar a La Bienquerida, ya iba yo en el taxi deseando estar en el taxi precedente. Y fue bajarme y ver lo bonitísimo que estaba todo... con sus guinaldas, sus preciosos arreglos florales (esas peonías quedarían genial como tocado¡), las chapas, mesas repletas de regalos... Toda ojos devorando el exceso de buen hacer, cariño, trabajo y buen gusto que derrochaba el evento.

Y encima de las primeras que saludé fue a Desmadreando. Menuda entrada. Así no, amiga, así no. Altísima, rubísima y guapísima. Perfectamente vestida para la ocasión. Y encima simpática a morir¡¡. ¿Pero esta mujer qué defecto tiene?. Yo quería su melena, su fotogenia, su ... todo, hombreya. Pero como es mexicana y más alta que yo, no me animé más a que sonreirle mucho a ver si se me pegaba algo.

La Niña sin Nombre... pero qué mona, que salá y qué estilismo¡¡. ¿Cómo se puede ser tan encantadora y con tanto glamour?. Pero algo así le pasa a la que no le come su Gremlin, que encima venía de la tele alicatada. ¿Ustedes qué comen para verse tan bien?, díganmelo ya, por favor¡. Y no dejemos fuera a Me gusta mi Barrio de un negro siempre favorecedor. Nuestras fantásticas organizadoras desplegaron una vez más pero esta vez en vivo y en directo todo su encanto, simpatía, buen humor y generosidad a raudales dejándonos a todas prendaditas de su buen hacer.

Momento photocall: Claripondia se lució. No sólo como fotógrafa, que ahí está su obra para los anales de la historia, sacando lo mejor de cada quién con unos retratos llenos de alegría y buenrollismo (un puntazo el atrezzo y el marco) sino por ella misma, dulce y guapa.

Las colaboradoras como Aúrea de Chiribámbola (cómo me gustó tu look, qué guapa¡¡), Base Echo, Confeti en los bolsillos, Lanoa, Elisabeth Blume, la tarta de Blanca y tantas otras.. qué mérito, chicas¡¡. Espero que tras el esfuerzo os hayáis pasado por un spa o algo, que merecido lo tenéis.

Apenas pude comer. No me entraba nada y mira que es raro porque mantener mi tamaño requiere ingentes cantidades de comida. Pero que no. Me daba penica despreciar los canapés que con tan buena pinta iban paseando esos camareros requetesimpáticos. Eso sí, no hubo una sola foto en la que saliera sin una copa en la mano. Alcoholizada perdida. Las calorías hay que reponerlas cuando menos en versión líquida.

Y como una ya perdió el pódium que con tantos años de dedicación había ganado de cierrabares, así me pasó, que el mojito se me puso de peineta y no llegué al Larios so pena de acabar durmiendo en la barra. Y para eso, que una ya no tiene edad, me voy a casa cargada de regalos.

Cuando amanecí al día siguiente, mi pequeña Lola había desguazado cada paquete tan primorosamente presentado todo y había montado un circo a tres pistas sobre la cama en el que los grandes triunfadores fueron los muñequitos de DKV.

Resacosa pero feliz (aún me duran los efectos) ésta, que aunque no se prodigó demasiado, admiró y agradeció de corazón que la hayáis dejado participar de un evento que, lo sé, lo presiento, hará historia y será el comienzo de muchos otros.

Viva el 15-J¡

viernes, 15 de junio de 2012

desvirtualización real ya¡ 15-J (o cómo ponerse el gintonic de peineta)

Hace algunas semanas me apunté a una cena de madres blogueras como hago la mayoría de las cosas: sin pensarlo mucho. Había apuestas sobre cuántas iban a ir... pero fallaron todas las previsiones. Lo que aparentaba ser una reunión en petit comité de un puñadito de mamis 2.0 se ha convertido en el evento del año. 

Pero las fantásticas organizadoras, lejos de amendrentarse, se han venido arriba y robando horas de sueño han conseguido patrocinadores, han organizado concursos, un photocall, recomendaciones para posar y no salir defenestrada (desde ya lo digo, conmigo no hay fotochop posible, salgo fatal), arreglos florales, banda sonora, estrellas invitadas, un local estupendo y un menú de chuparse los dedos... no falta detalle y todo con un sentido del humor envidiable.

Seguro que a estas horas estarán nerviosísimas y repasando todo para que salga perfecto. Igual y hasta no han dormido. Pues chicas, estad tranquilas. No puede salir nada mal. Es imposible. Habéis puesto tanto cariño, tanta entrega y tan buen rollo que pase lo que pase nos va a encantar, estoy segurísima. Cuando la gente trabaja tanto poniendo el corazón, el resultado siempre es bueno.

Y después de tanto peloteo del bueno, voy con mi "drama" personal. Estoy más nerviosa que un flan sobre una lavadora en centrifugado. No he dormido en toda la noche porque la Lola se la ha pasado tosiendo y me he levantado a cada rato a echarle un ojo y taparla, que la puñetera le mete unas patadas karatekas a las sábanas que flipas. Tengo ojeras (digo, el bonus extra ojeril, porque desde que parí las traigo de serie). estoy tan blanca que hay que mirarme con gafas de sol.

Ayer me probé un vestido que diseñé yo misma y mi chico me dijo que parecía que me había enrrollado en una cortina con mucho estilo. No me lo tomé muy bien. De hecho le insulté un poco. Pero mi Lola me dijo que estaba muy guapa, así que cuando veaís a una maroma blancuzca envuelta en cortinas, soy yo.

Además de tener que aceptar la evidencia que no voy a triunfar con mi look y no os voy a dejar muerticas de la envidia, se une que no conozco a nadie y ni siquiera he sido muy pródiga en comentar ni nada porque ando liada por trabajo (ese lujo asiático del que algunas "gozamos" en esta España de rescates y cuesta abajo sin frenos). Sólo he dado la tabarra a la divertidísima Desmadreando por nuestro común amor a México y encima le tengo un regalito especial a modo de soborno para que no me deje hacer el ridículo sola, que es una cosa de mal tono en una señorita.

Total, que ahí voy. Deseando conoceros. Daros las gracias. Reirme mucho. Y soltarme la melena¡¡


jueves, 7 de junio de 2012

Pesadilla-party: los cumpleaños

Tras un mes "missing-in-combat", regreso a la carga con nuevas verdades-como-puños que les vengo a compartir como eventual paño de lágrimas virtual, a ver si alguien me consuela (o me insulta, como gusten).

En este último mes largo me he enfrentado a un nuevo reto laboral en el que he sido responsable de comunicación de un evento sin precedentes. El evento si tiene precedentes, aclaro, la que no tiene precedentes soy yo que nunca antes había sido responsable de prensa ni de casi nada en la vida y ahí me ven con mi blusa de Armani de acontecimientos importantes temblando en el Teatro Monumental a ver cuántas buenas gentes habían hecho eco de nuestra convocatoria. Y como una es multimedia, acabé corre que te corre comprando cables para sonorizar a la cantante. Sirvo para todo yo. Lo mismo te busco un técnico de sonido en tres horas que te hago un comunicado de prensa. Retos a mí¡.

Además, tuve una visita transoceánica de mi mejor amiga mexicana durante una semana. Y desde ya les digo que acostarse pasadas la medianoche tras haberse acabado las reservas de cerveza de los chinos de alrededor, teniendo que levantarme a las 7 y compaginar mi trabajo "normal"a jornada completa, el evento de mis temblores, las colaboraciones que hago como articulista y mi destacado papel como esposa, madres y ama de casa son el pasaporte a la locura y el agotamiento. Así me he quedado. Más tarada todavía.

Por si no fuera poco, en plena resaca de todo esto, invitan a mi retoño a un cumpleaños. Globos, tarta, enanos derribando figuritas a la carrera, gritos. Muchos gritos. Y madres.

No puedo decir que tenga muchas amigas con hijos de la edad de mi Lola con las que comparta mis miserias maternales. Tengo pocas. Qué coño, sólo tengo una¡. Soy un desastre completo en lo que se refiere a mis habilidades sociales maternales. El vínculo que une a dos mujeres con hijos de edad similar a mí no termina de convencerme que sea suficiente para llamar a "eso" amistad. Y soy facilona, conste. Pero una vez que la charla de parque ha repasado el peso, la talla, la operación pañal, la elección del cole y si me come o no me come, ya no sé qué decir. Se me acaba la sociabilidad y sólo quiero irme corriendo a escuchar a los Rolling Stones.

Con este panorama que les presento, díganme qué pinto yo en una fiesta de cumpleaños con una pandilla de madres que:

a) el 50% quería soltar a su criatura y salir corriendo de allí con cualquier excusa. Entiendo perfectamente que veas la oportunidad de hacer algo sin tu enano y la quieras aprovechar pero es irrespetuoso con la anfitriona que además de darte de merendar, no cobra ni nada por tratar de mantener a tu hijo con vida en lo que dura la fiesta aunque él se empeñe en trepar por el balcón una y otra vez.

b) Hagan "grupito" para comentar largo y tendido sobre la maravillosa y acertada elección del cole de su descendencia, constatemente aleccionadas por madre-perfecta pretendidamente barbie aunque a mí me parecía más bien un travesti colombiano hambriento, alardeando de sus conocidos en la junta escolar. Qué bueno que mi Lola no va a ir al maravilloso colegio porque me da repelús encontrarme con el travesti colombiano en el AMPA y que me aleccione de nada.

c) Parieron a dos pequeños hooligans convencidos que abrirle la cabeza a los demás niños era un ejercicio saludable y fundamental.

Mi amiga estresadísima, venga a sacar bandejas de comida (la mejor tortilla que he probado, he de confesar), fumando en la ventana de la cocina (y yo con ella) y pensándose mejor la fiesta del año siguiente. Una santa, eso es lo que es, y unos huevacos del tamaño de piscinas olímpicas es lo que tiene. Ni loca hago yo semejante despliegue en mi casa. Claro que tampoco sabría a quién invitar.

Eso sí, los niños lo pasaron bien que al final es de lo se trata, con algunos moretones a estrenar y la barriga llena de chuches porque los gusanitos se los zampó todos mi Lola.

En los tres años de vida de mi churumbel, tan sólo he acudido a dos cumpleaños no familiares. Los dos de la misma nena. Y sigo sin entender cómo sigue invitándome con lo borde que soy y la cantidad de gusanitos que es capaz de acaparar mi Lola.

lunes, 21 de mayo de 2012

"Música por Sahel"

El próximo día 26 de mayo en el Teatro Monumental se va a celebrar el concierto benéfico “Música por Sahel”, organizado por la ONG Acción contra el Hambre, cuya recaudación estará destinada a paliar la situación de emergencia humanitaria que asola la región africana del Sahel, donde dos millones y medio de niños sufren desnutrición severa.

 La hambruna y sequía que asola la región africana del Sahel está llevando a más de quince millones de personas a una situación dramática, de los cuales más de dos millones y medio son niños en grave riesgo de muerte por desnutrición.
La ONG Acción contra el Hambre y la Orquesta de Cámara Carlos III, junto con la reconocida cantaora de flamenco Esperanza Fernández, unen sus esfuerzos e ilusiones para poner al servicio del público su talento que ha tomado forma en la iniciativa “Música por Sahel”.

El Amor Brujo de Manuel de Falla y canciones españolas antiguas de Federico García Lorca forman parte de este cuidado programa, que combina la música culta y la popular, la música clásica y el flamenco, en elegante y luminosa complementación.

 La Orquesta de Cámara Carlos III es una de las más prestigiosas orquestas del panorama nacional y ha sido galardonada recientemente con el Premio Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid por su destacada labor en programas sociales con menores. Por su parte, la cantaora Esperanza Fernández, es una de las figuras más importantes del flamenco y ha ofrecido conciertos con artistas como Yehudi Menuhin, Juan Manuel Alonso, la Orquesta Nacional de España, Enrique Morente, Noa y muchos otros.
El precio de las entradas es de 25 euros y se pueden adquirir en El Corte Inglés y en las taquillas del Teatro Monumental.

Es un buen motivo para apoyar una buena causa y disfrutar de un excelente concierto que seguro no te dejará indiferente.

lunes, 30 de abril de 2012

De cuando mi hija se iba a quedar tullida de por vida



Tu historia Mas Divertida

Tu historia Más Divertida desde que te convertiste en mamá es un carnaval de Blogs que propone Una Mamá Feliz para poder contar esas anécdotas, experiencias e historias que hoy nos sacan una sonrisa al recordarlas.
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En los casi tres años que tiene Lola ha demostrado tener buen ingenio y unas grandes dosis de payasismo que nos ha hecho reir a carcajadas muchísimas veces. Hace unos días nos dió una muestra de ello.

Desde que empezó la guardería, la Lola se empeñó en batir el record de otitis de su clase y del colegio entero. El año pasado visitamos tanto a su pediatra que el marido de la doctora se puso celoso. Mi madre le hizo pañitos a los aparatos de aerosoles. Y los de la farmacia nos dieron el distintivo de "los mejores clientes del barrio" con foto dedicada y todo.

Toooooodo el mundo nos decía que el primer año de guardería era así. Que tuviéramos paciencia. Que la niña se iba a inmunizar. Pero fue horrible. De verdad.

El asunto es que descubrimos que el punto débil de Lola son su oídos. Cuando se enferma, es frecuente que su conducto auditivo se le llene de mucosidad y pueda derivar en otitis. Esto es lo que le pasó hace unas semanas y andaba medio sorda. No oía bien mi niña y las sesiones de aerosoles las teníamos que amenizar con visionados de Mary Poppins a un volumen que aquello parecía más un concierto de Megadeth que cursilismo del Supercalifragilistico.

La sordera le estaba durando mucho. Demasiado. Su padre y yo estábamos preocupados. Y no digamos la abu, que ya vaticinaba en la niña la sordera de la familia. Algunas familias trinchan el pavo en navidad. La familia de mi madre se queda sorda. Ellos son así. De tradiciones originales. Y sordos. Como tapias.

El padre de la criatura hacía "pruebas científicas" de vez en cuando. Se colocaba detrás de la nena y le hablaba bajito:

- ¿Quieres un caramelo, Lola?
- ..... (silencio de niña que se está quedando sorda sin remedio)
- ¿Quieres un caramelo, Lola?
- .... (más silencio de niña sorda y con sonotone en el cole, ya lo veía venir yo)
-  ¿Quieres un caramelo, Lola?
- Siiiiiíi¡¡, respondía al fin, la pequeña minusválida. Y yo a punto de llorar, visualizando una infancia de otorrinos sin fin.

Aquel día, la Lola y yo andábamos jugando en el suelo con el lego y su papá procedió a la prueba científica.
- ¿Quieres un caramelo, Lola?
- .......
 - ¿Quieres un caramelo, Lola?
- .....

Mi chico y yo nos miramos tristes, meneando la cabeza y a punto a agarrar el teléfono para pedir una nueva cita médica. Pero volvió a intentarlo. 
 -  ¿Quieres un caramelo, Lola?.

Y en esas veo en la cara de mi churumbel una sonrisa condescendiente.

- ¿De qué te ríes, canija?
- Mamá... ya está papá otra vez con lo de los caramelos¡¡¡

Lola no está sorda. Lo que está es harta de que su padre le pregunte si quiere un caramelo que luego no le quiere dar. Ha optado por ignorarle. Tócate las narices. 

Esa es mi Lola.